Lleno de Bondad

Lleno de Bondad

         Romanos 15:14: “Ahora bien, yo mismo confío respecto a vosotros, hermanos míos, que también vosotros estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, capaces también de amonestaros unos a otros”.

El Señor es la personificación de la elección perfecta, y Su corazón está siempre, siempre, siempre inclinado a la bondad, sin siquiera un atisbo, una tenue sombra de nada menos. En Éxodo 34:6 bondad es un sustantivo que va con el verbo verdad como pareja casada, es decir, el verbo verdad enmarca el sustantivo bondad, van juntos, son abundantes y nos hacen hermosos en Cristo.

Pablo instó a los creyentes a estar “llenos de bondad”. La palabra bondad significando “la manifestación de amabilidad, equipada para la acción”, o “una abundante inclinación a la voluntad de hacer lo que es misericordioso con manos de compasión”. Dios es un Dios bueno, y nosotros, que somos creyentes, debemos ser como Él es. Es más que simplemente decir: “Soy una buena persona”, lo que significa que pagamos nuestras cuentas, mantenemos un trabajo, cuidamos de nuestra familia, etc, etc… La intención de Pablo era un llamado a ser como el Señor, no solo mantener las reglas que nos traigan la aprobación de los demás. Hay un poder real que proviene de ser bueno porque la bondad del Señor es un poder que establece precedentes. Como lo dice Pablo, es un atributo de Dios mismo, y es una cualidad que poseemos también porque Él vive en nosotros, a través de Cristo tenemos un vínculo con la bondad que es eterna. ¡Se fuerte y valiente!

Para el Señor, la compasión es un manantial continuo de agua, una corriente que fluye y que lo convierte en un pilar de apoyo de principio a fin. El llamado de Dios nos invita a ser como Él es. Dentro de la compasión está la bondad oculta e impartible, pero es el tipo de bondad que está oculta y también revelada. Un poco de la bondad de Dios en nosotros da para mucho, o se podría decir que es “lo poco que contiene mucho”. Una actitud que viene de Dios vencerá las motivaciones egoístas, hasta que todas nuestras actitudes ofensivas y defensivas sean vencidas por la bondad de Dios.

Salmo 86:5 “Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.” El Señor nuestro Dios se muestra consistentemente a lo largo de las Escrituras como abundante en bondad. La perspectiva hebrea es que el Señor no solo es bueno, sino que ES bondad o amabilidad. Él instruye a los hombres en la bondad, y la humanidad solo puede obtener bondad de Dios, quien es el único poseedor de la bondad. En la misericordia del Señor, o en Su bondad y favor, me escondo de las tinieblas. Lo pongo por fortaleza mía, mi torre alta y mi libertador, mi escudo y aquel en quien me refugio.

En esta vida, por más que lo he intentado, puedo testificar y ser firme en esto, no hay otro lugar o persona como nuestro Dios. Su bondad nos cubre, y Él actúa con nosotros como el tierno Pastor que es, tratando misericordiosamente nuestras aflicciones con eterna bondad. Si no fuera por la amabilidad o bondad de Dios hacia los hombres, una vez más, no habría esperanza de salvación. Pero Dios, Dios mío, me encanta decir eso, pero Dios en Su infinita bondad hacia nosotros, no nos dejó morir en nuestro alejamiento y pecado, sino que nos dio un camino para salir del desierto del pecado y la creciente distancia entre el hombre y Él mismo.

Cuando estaba en un callejón sin salida de mi propio diseño e implementación, sin idea de cómo volver a casa, en Su práctica de compasión hacia mí, la bondad de Dios me cubrió como una nube en la mañana. Tuvo piedad de mí. Él extiende Su bondad a los humildes, necesitados y miserables, e incluso me la extendió a mí.

Debemos confiar, esperar y regocijarnos en la bondad de Dios, porque Él ha sido liberal con favor hacia nosotros. Él es abundante y rico en bondad, Su bondad es infinita. Ciertamente el bien y la misericordia nos seguirán todos los días de nuestra vida.

Gracias por escuchar, soy Social Porter para el Ministerio Viviendo en Su Presencia.

Traducción por Alfredo Magni Sozzi

“Responder”. RSVP Confirme por favor.

Responda Para Confirmar Su Asistencia Por Favor

         “Responder”. RSVP Confirme por favor. ¿Por qué la gente no responde, incluso cuando les conviene? ¿Cómo responderemos a Dios en nuestro día de visitación y Su morada?

Juan 3:16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, sea salvo” … o … “Dios envió al mundo una invitación para venir a Su casa, vivir y comer en Su mesa, pero depende de nosotros confirmar su asistencia, répondez s’il vous plaît (RSVP), del idioma francés que significa “responde por favor” o “por favor responde”. Realmente necesitamos mejorar a la hora de responder… no es agradable dejar a la gente colgada. Al menos deberíamos tener el coraje de decirles que no tenemos la intención de responder, en lugar de la cobarde falta de respuesta. RSVP. Responde por favor. Debo admitir que me he preguntado por qué la gente no responde. En serio, no lo hacen. Conocí a un hombre el año pasado que en realidad ganó $1000 en una de esas boletas para raspar de la tienda de comestibles. Dijo que la tienda le dijo que por cantidades cada vez más grandes tendría que conducir a una ciudad importante, a unas 4 horas de distancia, y recoger su premio. Dijo que no fue porque era demasiado lejos y demasiado problemático. Sabes, manejaría 4 horas para cobrar $1000, ¿tú no? Ese es solo un ejemplo. Incluso cuando beneficia a más personas de las que imaginamos, simplemente no responden. Es realmente un misterio para mí. Algunas personas no responden porque las asustamos, otras pueden ser demasiado educadas para decirlo, pero inconscientemente preferirían estar en otro lugar. Todavía hay otros que no responden porque usted y yo no trabajamos para su agenda y, a menos que avancemos en su agenda, no pueden pensar en una razón para involucrarse con nosotros. Y, por supuesto, por último, es posible que las personas no respondan simplemente porque generalmente están deprimidas y no ven ninguna razón para involucrarse. Pero responderme a mí y responderle al Señor son dos cosas diferentes. Si nunca te involucras conmigo, la vida continuará, pero si nunca respondes a Dios, no hay otra vida que una existencia hueca que simplemente termina un día.

Viendo como habrás respondido al Señor, imagínate, qué cosa tan hermosa será, comer en la mesa de Dios, vivir en Su casa, y nuestra acción básica inicial es creer y responder. Tiene razón, suena simple decir, “todo lo que tenemos que hacer”, pero la verdad es que nuestro RSVP es, por supuesto, no solo una respuesta única, sino muchas respuestas a lo largo de la vida, en muchas situaciones. El Señor nos extenderá una invitación para unirnos a Él en Sus planes y aventuras, y luego esperará nuestra confirmación de asistencia. Debemos confirmar la asistencia.

Aquí hay otra invitación de Dios para que nos unamos a Él en Su obra: Juan 1:12, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Hay una palabra clave en Juan 1:12, la palabra “recibir”, y en Juan 3:16 una palabra clave es “creer”. Recibir y creer en Jesús es una acción de nuestra parte, es algo que hacemos, es nuestro RSVP a Dios que aceptamos Su invitación a participar en la eternidad con Él.

Aunque se requiere la confirmación de asistencia inicial para cenar con Dios, no es una oferta de una sola vez… habrá, en nuestras vidas, un mar de invitaciones de parte de Él, algunas para hacer cosas dinámicas, otras simplemente para crecer y madurar, algunos para confrontar y otros para aceptar Su consuelo cuando la vida está en un punto bajo. Nuestro RSVP o respuesta representa nuestra flexibilidad en la mano del Maestro, nuestra voluntad de inclinarnos e ir con Dios.

Me he preguntado cuántas personas reciben las invitaciones de Dios en su correo, las leen y luego se disponen a reescribirlas para que digan algo diferente a lo que dicen. No fue suficiente que la invitación simplemente dijera: “Ven y únete a mí para conversar. Te amo, Dios”, pero lo reescribimos de una simple invitación a una imagen en la que somos elevados o a una de potencial condenación severa. Cuando simplemente dijo: “Ven y únete a mí para conversar. Te amo Dios”. Algunos de nosotros podemos tachar una palabra y escribir otra, y algunos van tan lejos como para volver a imaginar todo el asunto contándoles a otros sobre la solicitud “extra especial” que recibieron de Dios. Lo he visto en mi propia vida.

Todos debemos saber que nuestro Padre Celestial tiene una forma de abordar todas nuestras necesidades, e incluso las de las invitaciones reescritas. Su principal interés es que realmente respondamos (RSVP). Él tiene planes para cada uno de nosotros, pero ninguno de nosotros puede entrar en esos planes si no respondemos a Dios. RSVP Responde por favor.

Gracias por escuchar, soy Social Porter para el Ministerio Viviendo en Su Presencia.

Traducción por Alfredo Magni Sozzi

Intimidad con Dios

Intimidad con Dios

         Acércate a Él y Él se acercará a ti. Pruébalo a Él.

Traducción por Alfredo Magni Sozzi

Fil 3:12 ” No quiero decir que ya lo haya conseguido todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo, puesto que Cristo Jesús me alcanzó primero”.

La meta espiritual de Pablo era “proseguir hacia la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo”. No se obsesionó con sus errores y fracasos. En cambio, solo le pidió a Dios que lo perdonara, y luego puso el pasado atrás, porque ahora estaban cubiertos por la sangre de Jesús. Mantuvo sus ojos en el premio, y fue por él. Ese es un gran ejemplo, pero siendo realistas, para muchos, es difícil de hacer… ya sabes… toda esa idea de “simplemente perdónate a ti mismo y sigue adelante”. Eso es ideal, pero a menudo nuestra familia y amigos, y especialmente el enemigo de nuestra alma, simplemente no nos dejarán olvidar nuestras tonterías del pasado. ¿Cuántas reuniones familiares terminan con risas y charlas sobre tonterías y cosas así? Así fueron las cosas o lo hizo, y cada vez que se revive la historia, se agrega algo más, volviéndose más y más vergonzoso, hasta que ya no quieres volver más.

¡Ve por ello! ¡Puedes hacerlo! ¡Yahweh está a nuestro favor!

El Espíritu Santo hizo un cambio tal en la vida de Pablo que en realidad vio su vida anterior como basura. Fil 3:7 “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por Cristo”, y v8, “…por quien lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.” Se sacó las “ropas de Yo sé” y se quitó los “zapatos de persona importante” y eligió la amistad y el afecto por Dios en lugar de hacerse un gran nombre y sentarse en espacios con aire acondicionado.

Nunca conoceremos la intimidad con Dios hasta que hagamos de la devoción a Jesús nuestro objetivo y enfoque central. No podemos tener intimidad con el Amante de Nuestras Almas si sólo sabemos de Él, dándole sólo nuestra ascensión mental. Cuanto más somos consumidos con la devoción a Él, más nos parecemos a Él, y cuanto más nos parecemos a Él, más maduramos en nuestro caminar como creyentes en el Hijo Unigénito de Dios. Cualquier cosa que nos distraiga de esta búsqueda es un obstáculo para nuestro desarrollo espiritual. Filipenses 3, en su conjunto, es un desafío audaz para cada uno de nosotros a convertirnos en personas conforme al corazón de Dios a través de una relación cada vez mayor con Jesús.

Deja que esto se te pegue: el logro personal nunca nos hará merecedores de una posición o madurez espiritual.

Ganar las tres “P”, Poder, Posición y Prestigio, no nos ganará a Cristo. Lograr títulos, calificaciones, grados o avales no nos ganará a Cristo. Debemos estar dispuestos a darlo todo, incluso nuestros propios sueños y metas personales en nuestra búsqueda de conocer a Dios, “… por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor…”. Como se mencionó antes, quítate la ropa de “yo sé” y los “zapatos de persona importante” y vete a estar entre la gente, viviendo la vida como el Señor te ha dado. No debemos retener nada mientras entregamos nuestros corazones para alcanzarlo. Como se ha dicho antes, Daniel 11:32b “… pero el pueblo que conoce a su Dios se fortalecerá y realizará grandes hazañas”. Si nos dedicamos a conocer al Señor, Él nos abrirá puertas asombrosas, porque esta búsqueda inquebrantable de intimidad con Dios a través de un conocimiento creciente del Señor es la verdadera marca de la madurez espiritual.

Fil 3:20 dice: “…nuestra ciudadanía está en los cielos…”, por tanto, no temamos al mundo ni a las cosas, principados o potestades que hay en él, sino pisemos las aguas, arriesgándonos con Dios, “…según la operación por la cual es poderoso aun para someter a sí mismo todas las cosas”.

Prometemos lealtad, al Señor, del Reino de los Cielos unificado, y a la teocracia, Un Rey, por la cual se erige, un Reino, bajo Dios, con libertad y justicia para todos.

Gracias por escuchar, soy Social Porter para el Ministerio Viviendo en Su Nombre.

Traducción por Alfredo Magni Sozzi

El Valor de la Sabiduría

El Valor de la Sabiduría

Traducción por Alfredo Magni Sozzi

Sabiduría. No llegaremos lejos sin ella.

         La sabiduría es una profunda comprensión y realización resultando en la capacidad de elegir para producir los resultados óptimos, es la comprensión de lo que es verdadero y correcto junto con el juicio correcto; la sabiduría es el fundamento de nuestra moral, ética, principios, razón y conocimiento y es la fuente de lo que determina nuestras acciones en la vida.

Necesitamos sabiduría en la guerra, sabiduría en asuntos administrativos, sabiduría en el manejo de personal, sabiduría en asuntos espirituales, sabiduría en moral, ética y nuestros principios. Si crees que tienes suficiente sabiduría, obviamente no tienes suficiente. La sabiduría es como el agua, es un ingrediente vital en todo en la tierra. El valor de la sabiduría, según Proverbios 3:1-6, está por encima de todo. Su valor no se puede correlacionar ni igualar con nada que pueda poseer cualquier persona que respira. La sabiduría es uno de los dones más necesarios en la vida de los creyentes y como para los no creyentes, pero sin embargo es el don más difícil de encontrar dentro de nuestra nación, y muchas veces, especialmente incluso en el Cuerpo de Cristo. Y uso la palabra “especialmente” porque nosotros, la gente, estamos conectados directamente a la fuente de sabiduría por la sangre de Jesucristo, pero parece que poseemos muy poca sabiduría de Dios de la que está disponible para nosotros si la pedimos. Oh, sí, “si la pedimos” es correcto. El Señor quiere que nos unamos a Él en la búsqueda de la excelencia, y tenemos que estar lo suficientemente interesados ​​en una relación con Él para poseerla.

¿Por qué no respondemos a la oferta de Dios de darnos sabiduría? No es que haya poco suministro, pero tal vez sea más porque no lo buscamos, y tal vez hay muchas personas que no tienen la sabiduría ni para saber que la necesitan. La humanidad siempre ha buscado una “solución rápida” para sus problemas, conformándose con una especie de curita para resolver su dilema, pero, a menudo, no buscamos a Dios en busca de sabiduría que resuelva nuestros problemas desde la raíz.

Creo que nuestras respuestas con frecuencia están justo frente a nosotros, pero sin la sabiduría, que solo Dios tiene cerca de Su corazón, pasamos por alto nuestras respuestas, buscamos en todas partes, sin encontrar ayuda, nunca nos damos cuenta, por falta de sabiduría, que la solución está frente a nosotros.

En nuestra sociedad moderna, parece que la sabiduría ha sido reemplazada por el conocimiento científico y la práctica de confiar únicamente en la observación y el experimento. ¿En qué momento se dará cuenta la humanidad del valor de la sabiduría en lugar de vivir de la observación y el experimento? ¿Cuándo nos caemos y nos quemamos? Pero para entonces nuestra falta de sabiduría será un arrepentimiento como una conclusión “después del hecho”. 1Cor2:5 “Para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.”

¿Es la sabiduría de Dios algo para valorar o devaluar, se deprecia? ¿Es la sabiduría un conjunto de reglas para vivir, o una ideología vaga, es una parcialidad que tiene favoritos? No, la sabiduría es primero antes que el carácter y la autoridad. La sabiduría está disponible para cualquiera, de parte de Dios, que la busque. Santiago 1:5 “Si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Dios es la única fuente de sabiduría en el universo, por lo tanto el valor de la sabiduría es el valor de Dios mismo y Él tiene un valor infinito, como lo son todos Sus atributos. “Infinito” significa que Sus atributos no tienen izquierda, ni derecha, ni arriba ni abajo, ni adelante ni atrás, son infinitos.

Tener sabiduría es uno de los beneficios de conocer a Dios, y sin sabiduría, ¿en qué somos diferentes de las rocas? La verdadera sabiduría es una persona viviente, no una marca que se consigue en la tienda… ¿y quién es la personificación de la sabiduría? 1 Cor 1:24 dice: “…Cristo poder y sabiduría de Dios”. Colosenses 2:2-3 “…y de Cristo; en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”

Así que aquí hay algo hermoso para considerar: con cada encuentro con Jesucristo, hay una revelación de Su vida que nos permite ser como Él es. ¡No puedes verlo a Él sin ser cambiado por Él! Ya sea Su naturaleza divina, Su verdad o Su sabiduría y consejo o Su poder y autoridad. Lo que se nos revela se nos imparte. Es como el agua, no puedes tirarte al río sin mojarte, ni puedes estar en Su presencia sin ser cambiado. Es la entrega de Su persona lo que tiene el poder de transformar nuestras vidas, y uno de Sus principales atributos es la sabiduría.

Pide a Dios por sabiduría, pídele sabiduría. ¿Qué tenemos que perder cualquiera de nosotros cuando el Rey del universo nos ofrece, de forma gratuita, eso que necesitamos para vivir hoy, sabiduría? ¿Tienes alguna? Ten más, necesitamos todo lo que podamos obtener.

Gracias por escuchar, soy Social Porter para el Ministerio Viviendo en Su Nombre.

Traducción por Alfredo Magni Sozzi

¡No te rindas!

¡No te rindas!

Traducción por Alfredo Magni Sozzi

         No te rindas, estamos demasiado cerca para irnos a casa y ahora no es un buen momento para renunciar.

         Los medios de noticias reportan tanto desaliento que parece difícil para la mayoría escapar de la avalancha de malas noticias. A veces parece que hay un flujo tan continuo de mentiras e información engañosa que más de una persona simplemente ha apagado las noticias. Dudo que sea porque están enterrando la cabeza en la arena, es solo que ya no saben a quién creer ni saben qué es verdad. Creo que, en general, muchos se sienten subestimados, anónimos, empleados mundanos, habitantes de búnkeres atrapados en el espiral descendente de un mundo que se derrumba.

Tengo un llamado en mi corazón hoy, uno que dice: “No te rindas“. Sé que es nuestra elección si continuamos con el Señor o no, y entiendo bien que cualquiera de nosotros puede renunciar a nuestras relaciones y simplemente deambular por el desierto. Pero estamos tan cerca de la meta. Estamos cada uno en esta carrera, estamos en la pista. Nuestros pies se están moviendo, estamos en el juego y estamos a solo centímetros de la línea de meta y Dios está trayendo la resolución cerca de nuestras manos, y ahora, en este momento, ¿algunos de nosotros queremos renunciar? Por favor, no. Dios tiene un destino para ti y está a solo unos centímetros de tu mano, a la vuelta de la esquina. Sigue poniendo un pie delante del otro, sigue leyendo tu Biblia, sigue orando, no te rindas. Estamos casi llegando a casa y este no es momento de dejar de alcanzar a Jesús.

A veces las cosas van mal, y la vida parece una subida cuesta arriba, es inevitable en algún momento u otro. Cuando es poco nuestro dinero, lo que debemos es abrumador; cuando nuestras lealtades parecían haberse convertido en obligaciones, y nuestra respiración parece que no encuentra aire; cuando sentimos que la vida y las circunstancias nos acaban de aplastar, déjame animarte: “No te rindas!”, ahora no es el momento de hacerlo.

En Hechos 27:24, Pablo relata la visita de un ángel: “Anoche estuvo a mi lado un ángel de Dios, ángel de este Dios a quien sirvo, diciéndome: “No te rindas, Pablo”. Todavía vas a presentarte ante César, y todos los que navegan contigo también lo lograrán”. No nos permitamos el cansarnos de hacer el bien. A su tiempo recogeremos una buena cosecha, ten paciencia, ya verás, Dios cambiará las cosas a tu favor. Mantente firme y rehúsate a ser movido de tu posición de Fe. Mírate a los ojos, y dite en el espejo cada mañana, diciendo: “No seré movido, de confiar en Dios”.

Una vez intenté iniciar un grupo de oración de pastores de tres condados. Llamé a todas las puertas de las iglesias que pude encontrar, llamé a cualquier miembro del liderazgo que contestara el teléfono y les pregunté si había un grupo de oración pastoral en el área de los tres condados, ¿estarían dispuestos a asistir? Todo lo que encontré era que si se formaba un grupo así, les gustaría asistir. Sin embargo, sorprendentemente, ninguno se ofreció a ayudar, ninguno se ofreció a facilitar, ninguno ofreció ningún estímulo. En general, solo se quedaron mirando. Después de 2 meses de preguntar, tocar y perseguir a los líderes del área, me desanimé y me fui a casa. Me sentí agotado por la falta de respuesta. Más tarde me mudé a otra ciudad. Muchos meses después regresé al área para visitar a unos amigos y el domingo visité su reunión matutina en la iglesia. Al final, el pastor anunció un grupo de oración de pastores de los tres condados y si alguien estaba interesado, estaba invitado a asistir. Estaba tan sorprendido que casi me caigo de la silla. El anciano pastor volvió a mí, gentilmente me estrechó la mano, sonrió y dijo: “Renunciaste demasiado pronto. Te rendiste. Tenías el interés de todos, y tu línea de preguntas despertó a la gente y les dio esperanza de unidad y armonía. Pero renunciaste antes de ver el fruto de tu trabajo, hijo, y simplemente te fuiste a casa. No te rindas, no renuncies”. Hizo una pausa, su barbilla tembló levemente y sus ojos se aguaron un poco, luego dijo: “No puedes renunciar, hijo. Ahora no. ¡Estamos demasiado cerca!”.

Así que te estoy compartiendo esas mismas palabras: “No renuncies, No te rindas”. No puedes simplemente renunciar. No ahora. Estás demasiado cerca y ya casi estás llegando a casa.

Gracias por escuchar, soy Social Porter para el Ministerio Viviendo en Su Nombre.

Traducción por Alfredo Magni Sozzi.

Comunión, no más Soledad

Comunión, no más Soledad

Millones de personas dan vueltas, van a trabajar, hablan por sus teléfonos celulares (o al menos fingen hacerlo), están casadas y tienen hijos. Muchos viven en vecindarios de todo el mundo, comunidades donde todos están rodeados de todos, pero, aun así, la aflicción de la soledad es asombrosa.

En 1974, cuando estaba en la Marina, hicimos un recorrido por el área del Mediterráneo, fuimos a algunos lugares fascinantes y pasamos mucho tiempo en Nápoles, Italia. Era un lugar hermoso con tanta historia y tanta gente, pero, sinceramente, yo era el tipo más solitario que jamás haya existido. Sinceramente, no sabía cómo conectarme con nadie. Por supuesto que tenía amigos, pero en realidad no nos conectábamos excepto por las drogas o la bebida o tal vez por la música, pero no mucho más. Por supuesto, tuve padres, hermanos y hermanas, pero ninguno de nosotros se comunicó. No tenía una conexión real con nadie, pero no era que algunas personas mayores no intentaran comunicarse conmigo, quiero decir, en el fondo de mi corazón, no había conexión, identidad, estándar, ninguna persona especial que yo sentía que podía escucharme y podía ser honesto. Solo era una persona perdida, sin propósito, sin meta y sin identidad. A decir verdad, de nuevo, no sabía cómo conectarme.

Estaba muy asustado creo. Tenía miedo de que si alguien realmente supiera lo que estaba pensando o cómo me sentía realmente, no querrían tener nada que ver conmigo. Además, la sociedad y la cultura en las que crecí realmente fomentaban el individualismo mucho más allá de estar conectado a una comunidad de cualquier tipo. Fui desafiado como individuo a sobresalir, a ser más que los demás, a ser más rápido, más largo, más ruidoso que cualquier otra persona, por lo que yo mismo sobresaldría como individuo. La idea de “jugador de equipo” ni siquiera se me pasó por la cabeza. Estaba solo. Rígido, frío, minimizado, solo y no tenía idea de qué hacer al respecto.

Un amigo mío y yo estábamos involucrados en el ministerio de prisiones y cárceles, y uno de los hilos conectores que veía era simplemente gente solitaria. La mayoría están solos, desconectados y están seguros de que nadie los quiere, ni siquiera Dios. De alguna manera han aprendido el “estilo de vida del rechazo”. Espero que todos nos demos cuenta de que la gente aprende ese estilo de vida de alguien. Las personas no solo crecen sabiendo cómo vivir una vida siendo rechazadas y solas. Alguien se los enseñó. Padres, escuela, iglesia, amigos. Es un tema “no hablado” que enseñamos: la vergüenza y el rechazo.

Cuando era joven, un pariente me habló un día, sentado en el porche delantero. Me habló de Jesucristo y la versión resumida de la Historia del Evangelio. Curiosamente, todo quedó grabado en mi cabeza, y años más tarde, después de ser drogadicto, alcohólico y, en general, adicto a cualquier cosa adictiva, Jesús me invitó a unirme a Él en Su vida. Qué cosa tan maravillosa me dio Dios: el compañerismo.

En mi comunión con Dios desde esos primeros años, Dios me ha dado identidad, una buena identidad, una de ser honesto, diligente, paciente y fiel. Me di cuenta de que toda mi vida me enseñaron a no mentir, pero nadie más que Dios me enseñó a ser honesto. Al principio era muy malo en intentar ser algo positivo y maduro. Nunca tuve ninguna de esas cualidades antes. Ni siquiera sabía como era eso. Pero, desde ese día ya no estoy solo. La comunión con Dios trae alegría y significa que tenemos algo en común con Él. Jesús dijo que donde dos o más se reúnan en Su nombre, Él estará entre ellos… eso es compañerismo. Desde los días en el jardín de Edén, fue el deseo de Dios tener compañerismo con nosotros. Ya no estoy solo porque Dios me ha escogido y he venido a Él por la sangre de Cristo, tengo comunión con Dios, tengo una guía y una razón porque tengo comunión con Dios. El Compañerismo con Dios es uno de los beneficios de conocer a Jesús, y no puedo pensar en nadie mejor para estar más cerca. CA Spurgeon dijo, “la palabra “compañerismo” no solo significa un acuerdo estricto de corazón, sino que implica llevar a cabo ese acuerdo estricto un poco más, en comunicación mutua”. En otras palabras, si hablamos con Dios, Él nos hablará y espera conversación. ¡Guau! Ahora ESO es asombrosamente maravilloso. El idioma hebreo es un idioma de acción, y si estoy solo en mi propio pequeño mundo, pero digo que estoy en compañerismo, entonces, como dicen por ahí: podemos decir, decir, decir… pero a menos que lo hagamos, hagamos, hagamos… entonces no somos, no somos, no somos.

Jesús, eres el sol de nuestra alma; tú eres para nosotros el río del que bebemos, el pan que comemos, el aire que respiramos; eres la base de nuestra vida y eres la cumbre de ella, ¡eres el marco, el puntal, el pilar, la belleza, la alegría de nuestro ser! Si te tenemos a ti, no podemos pedir nada más, porque eres todo en todo, y si no te tenemos, somos miserables, despreciables y perdidos. Entonces, tenemos comunión con el Padre, porque lo que es Su felicidad es ciertamente nuestra felicidad.

Gracias por escuchar, soy Social Porter para el Ministerio Viviendo en Su Nombre.

Traducción por Alfredo Magni Sozzi.

Haga de la percepción una prioridad

         Hace muchos años entré en una relación comercial con otras dos personas. Creamos reglas sobre la Sociedad, escribimos cheques para el negocio y parecía que todo iba bien. Me habían advertido de tener negocios con uno de los hombres, pero pensé que yo era más sabio que ellos y no escuché la sabiduría de mis compañeros que tenían una historia con él. Eventualmente, un socio, que se suponía que era un buen creyente, tomó la propiedad del negocio, se negó a responder más, y toda la empresa se convirtió en una píldora tan amarga… Solo quería salir de la sociedad, incluso aun siendo una pérdida para mí.

He aprendido de la historia y me he comprometido lo mejor que pueda a nunca repetirla, con todo mi corazón. La historia es radicalmente importante para ser recordada, y aquellos que no conocen o recuerdan la historia están condenados a probablemente repetirla. Pero, hay algo más grande que tener solo un recuerdo de la historia, y eso es una percepción de esa historia. Percepción es conocimiento, conocer, aprendizaje, discernimiento, perspicacia y noción, pero más predominantemente se considera discernimiento. ¡Oh, si cuando era mucho más joven que hoy, oh, cómo me gustaría haber tenido discernimiento! Es cierto, necesitamos una retrospectiva, y una retrospectiva clara es buena, pero más que una simple retrospectiva, necesitamos una percepción de nuestra retrospectiva. Tener una visión retrospectiva, sin sabiduría acerca de lo que estamos viendo en el espejo retrovisor, no mejora nuestras posibilidades de no repetir la historia.

La Percepción debe estar en la parte superior de nuestra lista de prioridades. Prov. 2:2 “Afinad vuestros oídos al mundo de la Sabiduría; pon tu corazón en una vida de Entendimiento.” (Versión El Mensaje) Tener sabiduría y perspicacia cambia nuestros valores e intereses, y la sociedad actual necesita drásticamente un cambio de valores e intereses. El mundo actual en el que vivimos que no conocen al Señor funciona desde un conjunto muy diferente de valores e intereses que están tan lejos del corazón de Dios como el este lo está del oeste. Obtener entendimiento y sabiduría a menudo incluye algo que apretar y remodelar, pero al final, es el Señor quien nos hace mejores y mejores. Juan 1:4 dice de Jesús “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”, y Jesús dijo en Juan 14:6 “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Hacer de la percepción y la sabiduría una prioridad de vida para nosotros es recuperar el camino de la vida y nuestra relación con Dios que se perdió en el Jardín del Edén.

Un hombre sabio probablemente no te dirá que es sabio, probablemente dirá que se ha dado cuenta de que no sabe nada y que verdaderamente sólo hay uno que es el único poseedor de la sabiduría y el conocimiento. “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, sin dudar…”

Hacer de la percepción y la sabiduría una prioridad en nuestras vidas nos pone en contacto con el Conocimiento y la Comprensión de Dios. Teniendo en cuenta la forma en que ha ido la historia, ¿podemos decir que nuestra propia sabiduría y percepción sin Dios nos haya dado a nosotros o a nuestra nación algún beneficio? Solo Dios tiene lo que necesitamos. Solo Dios tiene sabiduría y percepción, lo que nos pone en contacto con el Conocimiento y la Comprensión que tanto necesitamos. La retrospectiva es buena, pero más que la retrospectiva necesitamos percepción, y esa percepción justa es propiedad de Dios. Él nos lo dará si se lo pedimos. Es Su placer compartir Su sabiduría, perspectiva, conocimiento y comprensión con nosotros si estamos dispuestos a humillarnos, creer en Él y simplemente pedírselo.

Gracias por escuchar, soy Social Porter para el Ministerio Viviendo en Su Nombre.

Traducción por Alfredo MagniSozzi.